Un amor maternal asfixiante y absorbente convierte al niño en el futuro en ser frágil e hipocondriaco, le resta seguridad y confianza en si mismo y en lo que lo rodea. Es un exceso de cuidados y de protección resulta nocivo para la salud física y mental de los pequeños.
Desde el momento que nace, la madre absorbente le transmite sus fobias y lo prepara para convertirse en frágil, le hace ver que todo le hace daño, el niño crece sintiendo que todo son peligros a su alrededor y lo hace de forma tímida y temerosa. La madre sobreprotectora hace daño al hijo, le inhibe para afrontar la vida, no le permite desarrollar sus capacidades ni aceptar sus propias responsabilidades.
0 comentarios:
Publicar un comentario